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22/11/10

LIENZO ESCRITO

RECUERDOS



Llegó en silencio. Extendió su toalla. Dejó su bolsa en la arena. Miró inmutable a la mar y respiró hondo. Caminó meditabunda hacia el agua y se metió. Al salir, un fotógrafo le tiró unas fotos. Todos la observaron entonces. Se tumbó en su toalla y se dejó acariciar por el sol.

Al día siguiente aparecía en el periódico local. No era famosa. Ni siquiera conocida. No se menciona su estado mental. Apenas se decía que se había bañado vestida. Lo único por lo que la habían fotografiado era por su calzado. No por la marca, ni porque no fueran acuáticos, o por no tener mucho tacón. Lo único importante para el fotógrafo era lo elegante de la arena con aquellas huellas delgadas y profundas: lo único que la gente de la playa debía recordar de ella al día siguiente.

Ilustración: Miguel Jiménez

25/10/10

LIENZO ESCRITO

RECATO DIVINO




Su fama de casquivana le persiguía por todos los vericuetos del matrimonio. Su marido compró aquel plumífero para que la vigilara. Nada más que se acercaba a la casa en busca de su mujer, el loro repetía sin cesar las últimas palabras del amante de turno. Por mucho que ella se pusiera a hacer encaje de bolillos, a tricotar o a hacer ensaimadas, el muy cuco le retiraba su soldada, le llevaba a la casa del pueblo unos días y le regañaba.

Pasados dos años, el loro dejó de recitar las palabras licenciosas a las que tenía a todo el mundo acostumbrado. Nada más que significaba una cosa, su mujer se había recatado y comenzaba a ir por buen camino. Se hizo de misa diaria. Por las tardes iba a la sacristía a coser ropa y a planchar para los pobres. Entró como miembro de honor de adoración nocturna y, después de dejarle la cena preparada para su marido, marchaba a tan sacra misión.

En señal de confianza, el marido se deshizo del loro y le compró un collar de diamantes. Sin embargo, ella comenzó a adelgazar y a encerrarse en casa. Su marido le preguntó:

-¿Qué te pasa cariño?

Ella callaba y escuchaba. A lo lejos se oía la voz de la lorita del convento diciéndole:

-Si no vuelve mi loro del alma, tú no rezas con todo dios.


Ilustrado: Miguel Jiménez

11/10/10

MINUDANZAS


La llamada fue tardía. En la comisaría sólo quedaba el retén de noche. Cogí el teléfono y la voz sonó callada, como ida. Un hombre había llegado aquella semana a su barrio. En la casa se oían ruidos extraños. Había escuchado en la radio lo del psicópata en la ciudad y correspondía a la descripción de aquel hombre. Colgó. No dijo ni barrio, ni calle, ni casa.


A la semana me volvió a tocar guardia. El teléfono sonó incesante. La voz habló repetida. Afirmó que éramos unos dejados, que no nos habíamos preocupado lo más mínimo del psicópata. Le recordé que no había dejado ninguna dirección y así difilmente lo íbamos a coger. La dio y colgó.

Empezamos la investigación. Se trataba de un hombre de pelo lacio y castaño. Su cara denotaba cansancio. Sin embargo, sólo se le veía salir a la compra por las mañanas y volver a encerrarse en la casa. Después de hacer el seguimiento, el hombre casaba con la forma de actuar de un psicópata. Pereparamos un combinado de policía local y nacional, en sus medidas justas para que no chocáramos e hiciéramos mucho ruído. Entramos por el tejado, el portal y el club nocturno. La puerta cayó. El hombre salió esposado. Los gatos no dejaban de maullar. Pedían leche y su amo no estaba para alimentarlos. Cuando montamos un operativo, no nos andamos con chiquitas. Con un poco de suerte el hombre sólo saldría acusado de pederasta. Por supuesto que era de gatos, pero pederasta. Minudanzas.

Ilustrador: Miguel Jiménez

9/8/10

LIENZO ESCRITO 6

Amigos blogeros, mi enfermedad me obliga a tomar descansos frecuentes y el de ahora va a ser el más largo. Volveré en octubre con mis fuerzas al máximo e imagino con nuevas ideas. Hasta entonces.

JAZZ ACOMPASADO



Aquel club se llenaba de humos ilustrados y ritmos acompasados en un frenético jazz del siglo XXI. Todas las noches recibía al mismo grupo que eclipsaba a cualquier otro de la ciudad. Subían al escenario y lo llenaban con sus notas de admiración. De pronto, sonaba el saxo y todos los dedos tamborileaban en sus improvisadas mesas. Era la estrella. Era la admiración. Era jazz.

El lunes se estrenó con ellos un trompeta. Nadie lo conocía. Era nuevo en la ciudad. Su juventud solfeaba los ritmos antiguos con aire tribal. Los espectadores dejaron de respirar sonoramente y miraron con miedo al saxofonista, icono del club. Nadie hasta ahora se había atrevido a tocar mejor que él. Los dedos osaron cambiar de metal. El saxofonista, con suma vanidad, dejó escapar un silencio que nunca antes se había tocado en la ciudad. Algún bravo se dejó escapar, rompiendo a la trompeta su compás. El saxo lo miro altivo, nadie tocaba una nota sin avisar. El trompetista se mudó de local y ciudad. El saxo siguió deslumbrando a los fatuos del lugar.

Ilustrador: Miguel Jiménez

2/8/10

LIENZO ESCRITO 5

MALTRATOS



Tú siempre tan callado. Te insultan, te amenazan, se ríen de ti, el caso es meterse contigo, y tú no les respondes nada. Mi madre no hace más que decir que tire ese muñeco andrajoso, que, con la cantidad de ellos que tengo, nada más te hago caso a ti. Si ella supiera. ¿Quién paso conmigo las paperas, la escarlatina y todas las gripes? Tú. Si no fuera por ti estaría todo el día en manos de las criadas, como mi hermano, pero ése por otros asuntos. Anda que no nos las arma mi hermano. Explotó un petardo en tu espalda que me hizo llorar y arañarle la cara. Todavía le quedan marcas. Según mamá van a ser de por vida. ¿Y que me dices de papá? Ni nos mira. Su silencio me hace más daño. Bueno, no. El petardo fue más gordo. Menos mal que tenemos un plan tu y yo. Mi hermano va a ser el primero. Hay que quitarlo del medio antes de recibir la herencia. Van a saber quienes somos.

Ilustrador: Miguel Jiménez

26/7/10

CANTANDO BAJO LA LLUVIA

Lienzo Escrito 4




Entrar en el estudio fue sentirme como una estrella de cine. Un mero oficinista se iba a rodear de auténticas figuras de la interpretación. Les ordenaría las vidas desde mis cuatro paredes: dónde rodaban, con quién, dónde acudían a firmar sus autógrafos,… Pasé por miles de calles habitadas por enormes andamios que las tenían de pie. Vi grandes hangares en los que se escondían casas, hospitales, restaurantes,… Hasta llegar donde me esperaban mis papeles. Justo allí, en una esquina, un hombre bailaba de farola en farola bañado por mangueras de lluvia. No parecían filmarle. Nadie gritaba: ¡Corten! Pero él no paraba de danzar, recorriendo las farolas una a una y volviendo a empezar.


Diez años después, nadie parece saber que hace aquel hombre allí. Ni jefes, ni subalternos, ni pinches conocen la razón de tanto baile bajo la lluvia. Removí archivos. Repasé paso a paso las agendas de actividades del estudio. Bajé a las cloacas de aquel mundo de sueños. No encontré ninguna explicación a tamaña actitud. Ni los sindicatos tenían constancia que hubiera alguna protesta prolongada en el lugar.

Me mandaron tirar papeles viejos. Los revisé antes de hacerlo. Allí encontré una hoja de despido sin firmar. Un actor secundario iba a ser despedido pero nadie se acordó de firmarlo. No paró de recibir nóminas. Ni de ir a trabajar. Y mucho menos de bailar.

Ilustrador: Miguel Jiménez

19/7/10

LIENZO ESCRITO

PEQUEÑA NECESIDAD



Aquí hay uno que dice tener un físico cariñoso. ¡Anda que no tiene delito la cosa: físico cariñoso! Me imagino esta página del periódico titulándose “contactos de físicos cariñosos” o “contactos cariñosos” a secas. ¡Pobres sadomasoquistas…! Condenados por este rotativo al olvido eterno con un simple adjetivo, se marcharan a donde haya anuncios como el siguiente: Culturista, 22 durísima. Me excito sólo de leerlo. Una no está acostumbrada a estas cosas, ni siquiera cuando estaba casada. Bueno, cuando estaba casada lo que veía no llegaba a 22. Y lo de culturista, digamos que no se acercaba ni a culturata de las páginas de cultura de El País. ¡Anda que éste…!; se parece a un anuncio sobre vacas: superlechero. ¿Después del acto nos tomamos una leche merengada? ¡A que cosas se ve una obligada! Todo por la necesidad que siente una, que no piensen que sólo ellos tienen imperativas exigencias corporales. Mira: brasileño, mulato, polaco, bisexual… Bueno, bueno…, como si hiciera falta tanto. Si yo tan sólo quiero disfrutar de una pequeña experiencia. Si lo único que necesito es un hombre con el que poner en práctica mis instintos de viuda negra.

Ilustrador: Miguel Jiménez

12/7/10

LIENZO ESCRITO

MI PADRE



Me gusta jugar con mi padre. Mi mamá siempre está ahí, pero mi papá aparece cuando es importante. Las batallas a cosquillas son mis favoritas. Mis manos intentan cogerle cuando las suyas ya me dominan y me someten. No puedo parar de reir. Es extraordinario. Los pocos días que me trae al cole, me compra cromos, chuches y algún que otro tebeo. Es único. Ahora está en uno de sus viajes de negocios. Cuando sea mayor, voy a ir yo a los viajes para que él pueda descansar. Ayer vi a un señor que parecía su hermano gemelo. ¡Anda! Y la que iba con él, vaya como se parecía a usted, profe. Acabo. ¡Mi papá es el mejor!

Ilustrador: Miguel Jiménez

5/7/10

LIENZO ESCRITO

Con el de hoy, se empieza una colección de microrrelatos en los que el dibujante Miguel Jiménez me envía una ilustración y yo escribo su historia. Miguel Jiménez es un gran pintor de origen sevillano y hoy en día afincado en Gijón, que me honra con su trabajo y su colaboración.


AUSENCIA



Hace dos días que he echado en falta su presencia. No me coge el teléfono. Ni me contesta al microlarbi. Ni saca a su perra a pasear. Ni que decir tiene que no va a su oficina. Y aunque consumo las horas en nuestro chiringuito de al lado de casa, tampoco he tenido éxito en la espera.

Aquellos interminables besos fundidos en sus labios de calendario. Aquellas noches derramando mi incontinencia en la cama. Todos los días pensando en ella, y ahora me deja. ¡Anda, su casera! Está limpiando el cristal de la ventana de la sala. Ya decía yo que tardaba. Mira, pone el cartel de “Se Alquila”. Me tomaré otro vino. Apuesto a que no tardará ni tres días en alquilarlo. Bueno, a ese precio, no tardará ni dos. Si me apuras, casi hasta paga porque se lo ocupen. A mi, eso me da lo mismo. Ya tengo ganas de que llegue el nuevo inquilino y volver a empezar. … ¡Huum, el amor, glu-glu-glu, es…uuuhaaah el amor!