La noche está fría pero yo no voy a dejarme vencer. Perseveraré, no moviéndome de mi escondite y esperándolo impasible. Desde hace meses que quiero hacerlo, así que hoy no voy a dejar pasar la ocasión. Lo veo pasear cada noche con un perro distinto, entra en la casa vecina, pasa una hora y vuelve a salir con el mismo perro. Por el lugar vi pasar por lo menos a doscientos perros distintos. Algo se trae entre manos, nadie me va a cambiar en mi convicción, tanto perro no puede traer nada bueno. Ahí está, con otro perro. Mejor me acerco para ver en primera fila el acontecimiento.
Vaya, vaya. Se va al jardín. Lo veré mejor desde el mío. ¿Qué es aquello que se ve allí? Parece una especie de nave en pequeño. Se lleva al perro hasta ella. Anda, caray. Mira tú, lo que era. Esas garrapatas parecen bajarse del perro por aquellas escalerillas. No son finas ni nada. El perro parece un avión. ¿Qué es eso? Parece que la nave cierra sus puertas. Bueno, lo que sea que las garrapatas han utilizado para entrar en esa especie de huevo. Empieza a echar humo. Seguro que volara por el cielo hasta dejar la atmósfera. No soy zote ni nada, se van al centro de la tierra. No. Déjenme. Es que no lo ven. Dejen ya las jeringuillas. No ven que…, no ven…, no.