21/10/10

SENSACIONES

LA MAR




Ola desolada

de tierra de olvido,

que se acerca y se aleja

afligida.

Ola devastadora

de voz desgastada,

que asciende y decae

cansada.

Ola virulenta,

ola íntima

que parte de su calma

amiga.

18/10/10

MERCADO DE DOMINGO


Miró a un lado y otro, oteando las calles con desconfianza. Lo peor de los robos está en la venta posterior de la mercancía. Pongas donde pongas tus ojos, te va a parecer que toda la gente te persigue. La gargantilla estaba incrustada con ocho diamantes. Ocho diamantes de desconfianza, de intranquilidad, que le alejaban del comprador a cada vuelta que daba por el rastro. Vio al señuelo. No había moros en la costa. Podía entrar en el callejón. Se acercó a la puerta. Una mano le paró. Alguien lo metió en el portal de al lado. Tras una breve lucha, el desconocido lo inmovilizó. Rodeó con sus dedos la gargantilla y el ladrón espiró.


14/10/10

MICROINVITADO

Indio tiene un blog silencioso, sin comentario. Sin embargo, en su sosiego, se esconden auténticas joyas sonoras. No te pierdas No Comments. Cuando menos lo esperas, te hace sentir vivo, ligero, candente, ... y tantos adjetivos más como micros te encuentras en su blog. Cuestión de Gustos ha sido el seleccionado, pero otros muchos estaban ya marcados en una primera lectura. Tan silencioso como su blog, me cautivo sin darme cuenta y ahora le dejo que lo haga contigo.

Cuestión de gustos


Al comienzo todo era muy fácil. Cedíamos en nuestras pretensiones alternativa y sucesivamente. Pero el paso de los años enturbió nuestra relación y ya no nos poníamos de acuerdo ni para elegir el destino de las vacaciones.


Ella siempre prefirió el mar, a mí me gustó desde niño la montaña.


Este verano, decidimos separarnos.


Ella, embarcaría su equipaje en un avión para sobrevolar el océano Atlántico, rumbo al Caribe; a mí me esperarían las cumbres alpinas.


Lo peor es que mientras yo me quedé colgado de una soga, mi sombra en libertad, huyó con gran celeridad.

11/10/10

MINUDANZAS


La llamada fue tardía. En la comisaría sólo quedaba el retén de noche. Cogí el teléfono y la voz sonó callada, como ida. Un hombre había llegado aquella semana a su barrio. En la casa se oían ruidos extraños. Había escuchado en la radio lo del psicópata en la ciudad y correspondía a la descripción de aquel hombre. Colgó. No dijo ni barrio, ni calle, ni casa.


A la semana me volvió a tocar guardia. El teléfono sonó incesante. La voz habló repetida. Afirmó que éramos unos dejados, que no nos habíamos preocupado lo más mínimo del psicópata. Le recordé que no había dejado ninguna dirección y así difilmente lo íbamos a coger. La dio y colgó.

Empezamos la investigación. Se trataba de un hombre de pelo lacio y castaño. Su cara denotaba cansancio. Sin embargo, sólo se le veía salir a la compra por las mañanas y volver a encerrarse en la casa. Después de hacer el seguimiento, el hombre casaba con la forma de actuar de un psicópata. Pereparamos un combinado de policía local y nacional, en sus medidas justas para que no chocáramos e hiciéramos mucho ruído. Entramos por el tejado, el portal y el club nocturno. La puerta cayó. El hombre salió esposado. Los gatos no dejaban de maullar. Pedían leche y su amo no estaba para alimentarlos. Cuando montamos un operativo, no nos andamos con chiquitas. Con un poco de suerte el hombre sólo saldría acusado de pederasta. Por supuesto que era de gatos, pero pederasta. Minudanzas.

Ilustrador: Miguel Jiménez

7/10/10

DUDA EXISTENCIAL



El despertador sonó con más potencia de la esperada. La cabeza apenas puede aguantar el más mínimo ruido. No me acuerdo de dónde puse la espuma de afeitar. La cuchilla, tengo que cambiar la cuchilla. Aquí está la muy ladina, un ligero movimiento y a colocarla en la maquinilla. Me fastidia repartir la espuma hasta en los dientes, debo poner más cuidado.  A empezar el afeitado; siempre lo hago por el cuello para que la espuma no se extienda por mi bata. Pero… ¿qué son esos chillidos? La cuchilla tira de mi mano, se va de mi piel. ¡Condenada cuchilla! Parece como que me tenga alergia. ¡Ah, me he cortado! ¡Maldita bastarda, conmigo no vas a poder! ¡Ah! Vaya tajazo, mejor cojo la toalla para secar la sangre. ¿Pues no parece que está lloriqueando la muy condenada? ¡Lo que me faltaba, una cuchilla pacifista! Conmigo no vas a poder. Te voy a tirar a la basura. Aunque tengo una duda existencial: ¿Dónde te tiro, a la basura para reciclar o a la orgánica?