La plaza mayor y el bulevar fluvial eran el centro de
reunión que la juventud plebeya de Villapalofrío teníamos. La penuria monetaria
nos obligaba a pasar las tardes contándonos las vidas que no teníamos y
bailando al compás de nuestras desafinadas voces. La alegría que caracterizaba
a nuestra desfachatez mal educada molestaba a los veraneantes ilustres, que protestaron
con contundencia a las autoridades democráticamente impuestas. Raudos y veloces
se comprometieron a resolver el problema a sus señorías.
El otoño y el invierno sirvieron para enfriar la cuestión,
pero en primavera surgió una idea disparatada entre las cabezas pensantes del
consistorio. Fue en el mes de mayo cuando se aprobó la privatización de los
bancos para sentarse en la plaza mayor y el bulevar fluvial. No era una medida
para todo el año, que va, sólo se realizaría de junio a setiembre, cuando
nuestros reputados visitantes nos alegraban con su presencia. Mira si lo tendrían
todo pensado, que la mujer de alcalde poseía una empresa de parquímetros para
bancos de descanso.
La contestación a tan brillante caos no se dejó esperar. Las
aceras, los jardinillos y los portales sirvieron para reposar nuestras jóvenes
y mundanas posaderas sin que los guardas de los bancos pudieran decirnos nada. Aunque,
de cuando en cuando, nos atrevíamos a descansar en algún banco vacío, con la
consiguiente visita de la policía local que nos mostraban sus lustrosas porras de
una forma vehemente.
Al principio no nos fijamos en ella: tan menuda, tan pequeña,
tan vieja que parecía que su presencia no tuviera importancia. Todas las tardes
la desalojaban del mismo banco con potentes gritos policiales que se mezclaban con
una suave protesta de anciana. Aquellos refinados veraneantes le buscaron enseguida
un nombre despectivo a la abuela: la loca del banco. La miraban con su desdén
más adorable y se reían con su vulgar porte. Seguro que era una radical que
pretendía romper su calmada paz monetaria.
A nosotros nos atrajo su loca sensatez y preguntamos a nuestros
familiares más próximos por su pasado. Nos informaron de que gastaba sus días
sentada en el mismo banco; todo comenzó cuando la hambruna de la posguerra llevó
a su novio a las lejanas américas. Sobre lo ocurrido entonces hubo varias interpretaciones,
pero a nosotros nos sedujo la más romántica. Antes de marchar el mozo, y con
sus manos entrelazadas, se prometieron amor eterno. Él mandaría a por ella una
vez que hubiera juntado el dinero para su pasaje. Ella esperaría su vuelta para
buscarla sentada en aquel mismo banco. Al principio le llegaban cartas cuatro o
cinco días al mes. Pronto se conformó con una solitaria misiva mensual. Enseguida
pasaron a ser una vez al trimestre, hasta finalizar con la friolera de una al
año. De repente, dejaron de llegarle. Ella no se rindió ante tan clara
situación y siguió impertérrita en el banco a pesar que le llovieron propuestas
de matrimonio. Su hermosura se fue tornando en dulzura, que a su vez se mezcló
con tristeza profunda. Nunca abandonó su puesto. Si algún día volvía él, allí
la encontraría, en el mismo lugar donde la dejó al partir.
Sin hablarlo siquiera unas pandillas con otras, comenzamos a
sentarnos alrededor del banco. Los guardas cada vez tenían que atravesar más y
más chavalería, además de recibir el abucheo de media plaza, si querían
aproximarse a la anciana. Los inmaculados veraneantes parecían haberse rendido
ante afrenta tal. Fue entonces cuando la rebautizamos como la loca de amor.
Un día, nuestra entrañable abuelita no acudió a su cita.
Preocupados, comenzamos a recorrer todo el pueblo en su búsqueda. La
encontramos en su casa, llena de moratones y soltando sus últimos suspiros. Los
cobardes perros de la canallada de verano le habían castigado por su
radicalidad. La oscuridad siempre les gustó a los lobos para atacar.
Desaparecimos de las vidas de la gente supuestamente digna
que nos asqueaba. Villapalofrío parecía un pueblo fantasma si no fuera por las
elegantes caminatas y las adorables charlas con las que nos deleitaban tan
refinados asesinos. Las tiendas no les vendían por razones peregrinas colocadas
en los carteles de los escaparates. Los bancos aparecían ensuciados por mil
inmundicias que apestaban. Las paredes se desconchaban con los exabruptos
pintados por algunos gamberretes. El día de su funeral no se atrevieron ni a
respirar. Nuestra loca de amor era la muerta más engalanada, más llorada, más
acompañada,... de todo Villapalofrío.
A las pocas semanas, apareció un viejo con su sombrero
panamá y su traje blanco. Se sentó en el mismo banco que la loca de amor. Los
guardas enseguida fueron a levantarlo. Sus guardaespaldas los pararon. Llegó la
policía local y el señor les saco su pasaporte. Los canallas lo saludaron y se
marcharon. El anciano compró una corona de flores y se dirigió al cementerio.
Le seguí con mi malsana curiosidad. Fue a su tumba. Desde ella pudo leer miles
de pintadas que contaban su deslealtad a la loca de amor y la cobarde villanía
que los de su casta le habían hecho.
Llega julio y con él nos viene el periodo estival en el hemisferio norte. A partir de ahora publicaré cada primer martes de mes un relato, uno al mes. He empezado con este relato que ha sido de lo más hermoso que he escrito. Espero que os haya gustado. Nos vemos pues el 5 de agosto, martes, con una nueva aventura de Villapalofrío.
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Llega julio y con él nos viene el periodo estival en el hemisferio norte. A partir de ahora publicaré cada primer martes de mes un relato, uno al mes. He empezado con este relato que ha sido de lo más hermoso que he escrito. Espero que os haya gustado. Nos vemos pues el 5 de agosto, martes, con una nueva aventura de Villapalofrío.
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Esta historia fue una de las primeras que idee de Villapalofrío, sin embargo no es hasta ahora el momento de su publicación. Elegir su narrador y darle el tono adecuado me llevó tiempo, sabía que tenía algo especial entre las manos. Ahora sé que es la historia más hermosa, en mi opinión, que he escrito sobre el pueblo de marras. Espero que os guste y que me hagáis llegar vuestras opiniones aquí en los comentarios. Saludos.
ResponderEliminarMe gusta
ResponderEliminarUn saludo
Hola Pau, gracias por tu opinión. Es muy importante para mí vuestras opiniones. Es lo bueno de los blogs, el contacto directo entre lector y escritor, es fundamental. Saludos.
Eliminar¡Un relato conmovedor, una historia verídica! ¡Gracias por compartirlo!! ¡¡Un fuerte Abrazo!!
ResponderEliminarHola Leonardo, el amor es un valor en declive que incomprensivamente cae en manos de desaprensivos que piensan que es como una cotización en bolsa. Saludos.
EliminarUn ejemplo práctico del antagonismo de clase en los sentimientos. Me ha resultado un relato conmovedor, has conseguido que se me humedezcan los ojos. Y mi reflexión concluye con el convencimiento de que la solidaridad es un principio que pertenece legítimamente a la gente sencilla. Para los poderosos financieros y los oligarcas el amor se traduce en oportunismo, un bien que necesitan comprar.
ResponderEliminarSaludos
Hola Ítaca, los poderosos son solidarios cuando de ello pueden sacar tajada. Las famosas donaciones conllevan desgravaciones que ya quisiéramos tú y yo. En cuanto al amor, creo en el amor amplio, que conlleva sólo aprecio hasta llegar al sexo, pero el de este relato es un amor puro no correspondido por lo menos en la misma medida. El amor puro es el más hermoso y cuando lo sientes eres la persona más afortunada de la tierra, aunque el amor puro algunas veces signifique sufrimiento. Saludos.
ResponderEliminarMuy bien contada. Una historia muy triste, donde el desamor y el poder, campan a sus anchas y rodean a esta Penélope tuya, tan particular.
ResponderEliminarUn abrazo, Nel.
Hola Rosy, gracias por tus palabras, sabes que los dos hemos nacido para contar y nos batimos el cobre haciéndolo. Este es el resultado del amor cuando se junta con el desamor, la explosión es total Saludos.
EliminarUna historia conmovedora repleta de verdades indiscutibles, como la que seňala que el poder y el dinero son la gran losa de nuestra sociedad. Yo quiero un banco al lado de esa mujer, y que vengan a aporrearme.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hola Jorge, el dinero y el poder son la miseria del siglo XXI. Al caer el muro de Berlín todos hemos saltado de alegría pero no sabíamos lo que nos esperaba, un capitalismo salvaje que intenta acabar con nosotros. También quiero un banco a vuestro lado, aunque quizás para que los tres les empezamos a responder. Saludos.
EliminarConmovedora historia, y muy bien trabajada y llevada. Me ha parecido fantástica. Y estoy totalmente de acuerdo con los que estáis comentado. El poder es capaz hasta de destruir los amores más fuertes, porque con dinero hay muy pocas cosas que los canallas no compren. El último comentario tuyo lo has bordado. Está claro que el muro de Berlín era una atrocidad no solo ya para Alemania, sino para todas las sociedades libres, pero los que se las prometían tan felices con que lo derribaran, creo que ahora se han llevado un buen chasco Puede que haya más libertad, pero esto le ha beneficiado y mucho al capitalismo.
ResponderEliminarSaludos Nel Morán, que descanses y hasta la próxima entrada.
Hola Rafa, gracias por haberte aproximado a mi blog a pesar de tu estado. En cuanto a lo otro, estamos bien dominados por esos que supuestamente son democráticos pero que manipulan y destrozan a la gente del pueblo. A veces me entra una angustia sólo con pensar como están destrozando todas las conquistas del pueblo y me deprimo. El caso es que no era tan político y me están haciendo. Es increíble, no nos dejan ni vivir en paz. Saludos.
EliminarUna historia deliciosa y terrible. Villapalofrío es un universo digno de visitar.
ResponderEliminarUn saludo
JM
Hola Juan, pues no digamos que no sea digno de visitar tu Jaramillo. Invito a todos a pasar por tu blog. Hay que saber buscar y acabas encontrando donde está tu lugar. Gracias por pasarte por aquí y saludos.
EliminarQue emocionante, oyeeee que tengo piel de gallina !!
ResponderEliminarMUCHAS GRACIAS de esta seguidora de las historias de Villapalofrío.
Besetes.
Hola Trimbolera, he de decir a la gente que pasa por aquí que tienen un blog maravilloso, con unas imágenes de ensueño de la Huesca de Pirineos, que tenéis que visitar. Y darte las gracias a ti por la paciencia de leerme. Saludos.
EliminarHola Nel
ResponderEliminarmuchas veces llamamos locura a lo que es fidelidad y cordura al amor, ese amor que se escribe con mayúsculas en el alma y que no dejamos ni cuando partimos de esta tierra tan nuestra y a veces tan maltratadora de sentimientos.
Hermoso y tierno relato
La verdad es que me encantó
..
Espero que disfrutes de tus pausas y descansos nos vemos en agosto...
un cálido saludo.
Hola MaRia, todavía me encuentras extasiado por tu poesía. Es maravillosa. Escribes una poesía llena de hermosura.
EliminarEl amor es una palabra corta llena de largas traiciones. Amar es llegar a comprender a otra persona como si fueras tú. Si no es eso lo que sientes, tú quieres a la persona pero no la amas. Saludos.
Nel,me paso por aquí para agradecer tu comentario en mi blog,y me quedo porque encuentro un espacio acogedor,inteligente y sensible,para descansar un rato y disfrutar de tus textos!
ResponderEliminarHola Lunaroja, todas las puertas de este blog están abiertas para ti. Pasa y utiliza todo lo que veas. Tu blog tiene poesía que llega al alma, me gusta. Saludos.
EliminarHola Nel, una bonita historia, me recuerda a la mujer que inspiró a Fer el vocalista de Mana a escribir la canción "El muelle de San Blas"
ResponderEliminarHola Alejandra, hermosa canción la de Mana, ya me gustaría lograr la mitad del resultado que el tema musical tiene. Me alegra que te haya gustado el relato. Saludos.
EliminarOooohhh qué romántico, Nel! Qué bonito y a la vez qué triste y qué duro... Ya podría haber llegado un poquito antes el señor del traje, aunque sólo fuera para que lo hubiera podido ver de nuevo! Me gustó mucho! Saludos!!
ResponderEliminarHola Ángela, yo creo que quizás no lo hubiera reconocido. Todo depende de cuánto quedaba del niño que una vez partió en busca de futuro. Pero si llegara un poco antes, sería sólo por ella, no creo que él se lo mereciera. Saludos.
EliminarHola Neil, hermoso, romántico y triste texto, estoy de acuerdo con Angela me hubiese gustado que el señor del traje la hubiese encontrado viva, esperare tus nuevas historias para seguir leyéndote. Saludos, siempre Celma.
ResponderEliminarHola Celma, bienvenida al blog. Me alegra que te haya gustado, es una de las historias que más mime hasta ahora en Villapalofrío, todas tienen algo que me encantó pero esta fue mágica desde un principio. Dudo que supiera tanto de los personajes de otros relatos como de estos. Más de un 75% me ha sobrado en su escritura. Te espero en otros relatos, saludos.
EliminarHermosa historia, compañera: cuando nombras a Villapalofrío, se me viene a la mente Cien años de soledad de García Márquez...Una historia de pueblo muy bien llevada...tu loca de amor me es como la historia de José Arcadio Buendía, con todos sus giros y experiencias.
ResponderEliminarMe gustó mucho, amiga...Tendrías que dejarlo pulir por los editores de una editorial, para publicarlo, es un hermoso relato.
Saludos
Hola Daniel, primero de todo decirte que soy hombre, aunque no pasaría nada por ser mujer, me honraría. El sólo pronunciar el nombre del maestro, me pone la piel a cien, gracias por venírsete a la mente pero todavía estoy a años luz de él. Me encanta que te haya gustado el relato. Tengo proyectos pero hasta noviembre no puedo adelantar nada. Bienvenido al blog y saludos cordiales.
ResponderEliminarTriste y hermoso relato amigo! Hermosísimo.! Felicidades. Todos quisieramos un final feliz..pero ya sabemos que no siempre es asi.Te mando un gran abrazo desde la distancia.
ResponderEliminarHola Idolidia, sobre todo triste, como la vida de los pobres que cuentan las alegrías por migajas de pan. Los finales felices ocurren sólo de cuando en cuando, en esta ocasión no podía ser, la pobre loca de amor tenía su destino marcado. Saludos.
EliminarPues sí, coincido contigo en que es de lo más hermoso que has escrito de cuanto te he leído. Es muy bello, pero triste, porque en el fondo la ficción recrea algo real: la especulación de los poderosos y su falta de escrúpulos. También el abandono que sufren los enamorados a veces, y esa espera infructuosa del regreso del amor.
ResponderEliminarYa ves, Nel, ni en los bancos públicos nos vamos a poder sentar como siga la cosa así, ya me veo yo como los de Villapalofrío.
Bueno, comparto tu hermoso, ironico y triste relato, y en espera quedo de tu regreso dentro de un mes, Pásalo muy bien, ¿vale? Disfruta de tu Xixón con sardines y sidrines. Besines!
Hola Dalianegra, el verano debe de ser algo distendido, que pueda uno descansar y, aquí en Asturias, y tu lo sabes muy bien, poder dedicarte al difícil arte de mirar a las musarañas. Dicho esto, yo creo que vamos a tener que hacernos un plan de bancos de sentarse para el futuro, o de lo contrario vamos a tener que estar de pie hasta en casa. Así van las cosas. Nos van a privatizar hasta la voluntad. Recibe un cordial saludo y un culín de verano de sidra.
EliminarUn bello relato donde la gente se une para rodear al amor eterno de un halo de lucidez en medio de la locura.
ResponderEliminarDe lo mejor que te he leído. me ha encantado. Un saludo bien cordial y espero el martes 5 de Agosto
Hola Albada, la locura es el único camino que nos dejan para ser libres. Nos van a atacar incluso en el derecho a no mirar, nos van a poner aparatos en los ojos para que veamos como nos ajustician, nos desprecian, nos insultan,... y todo eso que si no admitimos somos unos degenerados. Saludos.
EliminarEn verdad que las locuras son eso siempre aunque sean de amor…
ResponderEliminarMe gusta lo que escribiste, siempre hay sorpresas en tus letras que hacen leer hasta el final con ganas.
Felices vacaciones, volveremos a vernos. Un abrazo
Hola Lola, menos mal que nos queda la locura, sino todo sería un aburrimiento con el que nos castigan. Gracias por tus palabras sobre mis relatos, escribo lo que en cada momento veo y necesito reseñar. Es mi locura, poder escribir. Felices vacaciones también y recibe un cordial saludo.
EliminarMe fascinó¡¡ cuantos personajes enviando mensajes, cuantos rostros desdibujados pero rostros he ido visualizando y sintiendo su sentir, hasta incluso oir murmullos, cuchicheos, lenguajes corporales de rechazo hacia un lado y hacia el otro...
ResponderEliminarNel, gracias tu historia tiene VIDA¡¡¡
Besos muchos ♥
tRamos
Hola Tramos, verdad que es un relato que tiene algo. La ironía es algo inerte a mi persona pero aquí además hay un mensaje que todavía me llena mis dedos cada vez que se acercan al teclado que los escribió. Saludos y amor, mucho amor.
EliminarHola William, bienvenido a mi blog, es una alegría que te haya gustado. Te visitaré y haremos ese intercambio que propones. Recibe un cordial saludo.
ResponderEliminarMaravilloso relato Nel, lo he disfrutado de principio a fin y hasta me dan ganas de mudarme a Villapalofrío. Abrazo.
ResponderEliminarHola Eduardo, no hay duda que conocerías a muchos especímenes dignos de mención si te dieras una vuelta por Villapalofrío. Lo de mudarte, quizás fuera un tanto duro, no sé, habría que tener mucho cuajo para irse a ese lugar. De visita está bien, pero más... Saludos.
ResponderEliminarExcelente relato. Si el amor no tiene locura no es amor
ResponderEliminarAbrazos
Hola Lapislázuli, el amor tiene la locura como la forma más cuerda de expresión. Amar es perder el sentido de la forma más demencial. Estoy de acuerdo contigo. Saludos.
EliminarEl Amor es sublime, el motor de la existencia humana, sin él la humanidad se desvanece.
ResponderEliminarEl Amor es el motor de la existencia humana, sin él, la humanidad se desvanece.
ResponderEliminarHola Maria Pilar, bienvenida a mi blog, gracias por haberte aproximado a él. El amor es vida, es fuerza, pero es también dolor. Saludos.
EliminarTremendo relato que nos narras hoy. Dos historias o tres metidas en el mismo saco. Me ha gustado mucho y creo que da para más. Lo que no me gusta es que des ideas a estos canallas. Supongo que sabrás que en Madrid se dio orden de quitar los bancos de las plazas (en el centro) pues los mendigos dormían en ellas, y aquellos bancos que dejaron tenían un brazo de hierro para que no se pudieran tumbar. Nos leemos.
ResponderEliminarEn primer lugar, espero que nadie de poder lea tu entrada, si hasta es capaz que privaticen los bancos por aquí.
ResponderEliminarLuego, una historia conmovedora, me gustó la lealtad del narrador. No es mucho decir que todos los lugares tienen su loca de amor.
Un fuerte abrazo.
HD
Hola Humberto, por aquí, por allí, por más allá,... por todo el mundo son malos tiempos para los seres humanos no contagiados por la mezquindad.
EliminarMe alegra que te guste la historia, a mi me ha llenado el escribirla.
Saludos.
Hola Ximens, lo que no hagan en Madrid no lo hacen en otros lados. Pero cómo os pueden estar gobernando gente de esa catadura moral. Cómo los podéis votar legislatura a legislatura y seguir cayendo en los mismos desaguisados. Ya sé que no gracias a ti, pero cómo puede una ciudad darles mayoría absoluta a unos canallas. Me has dejado atónito, Ximens. Sabía cómo eran, pero no pensaba que llegaran a esto. Bueno, me alegro que te haya gustado la historia. Nos seguimos leyendo. Saludos.
ResponderEliminarEs fascinante cuando le pones una camisa al personaje, todos los que te leemos nos percatamos del color y la textura.
ResponderEliminarSaludos y regreso el próximo martes.
Hola Alonso, en verano publicó sólo el primer martes de mes. Y si solo fuera la camisa... pero creo que también se sabe la marca y la talla del calzoncillo. El autor debe dejar libre al lector para que recorra la historia. A veces nos sorprende, sabe más de ella que el autor. Saludos.
ResponderEliminarNo hay acontecimiento histórico que conlleve alegrías y tristezas, decepciones y satisfacciones, es que es muy difícil contentar a todos, entre la humanidad crece la diferencia de sentires por se nos ha hecho para la lucha por el bien y el mal, gracias por este conmovedor relato Nel, abrazo!
ResponderEliminarHola Juan Carlos, la vida esta llena de dualidades y cada una de ellas puede ser buena o mala según de que lado mires. Por desgracia, este es el lado pobre de Villapalofrío, el desarropado que debe de pedir perdón por todo. Este, aunque haga cosas malas, para mi son los buenos. Saludos.
EliminarHola, Nel.
ResponderEliminarMuy bonita historia. Te aseguro que uno de los géneros que no puedo soportar es el costumbrismo. Es curioso que tú a través de tus historias de Palofrío hayas logrado despertar interés en mí. Al igual que te pasa con el género de ciencia-ficción que yo escribo, entre otras cosas, que te es ajeno, pues eso me pasa con tus relatos de Villapalofrío.
Un abrazo, Nel. Sigue así.
PD. Feliz verano.
Hola Ricardo, a mi personalmente me gusta el género de ciencia-ficción, pero hay gente que va de sabia que lo tilda de género menor. ¡Qué se lo digan a Asimov! No hay genero malo sino obras malas. En castellano me parece que vamos de acomplejados y para disimular un poco queda bien ir de sobraos. Gracias por tus relatos, saludos.
EliminarHola, Nel, de nuevo.
ResponderEliminarEstán dejando comentarios sobre este relato y un poema en mi muro en google+. Lo digo por si quieres pasar a dar las gracias.
Gracias Ricardo, pasaré.
EliminarMe recordaste la canción de Mocedades: La llamaban loca.
ResponderEliminarUna historia entrañable e indignante. Me gustó mucho, Nel,
Que disfrutes un buen verano. Un abrazo.
Hola Mariluz, me alegra que te haya gustado. El amor es difícil de dibujar cuando otros aspectos de la historia compiten con él. Así todo, el amor es lo más delicado que un autor puede escribir, buen ejemplo lo tenemos en algunos de tus poemas. Saludos.
ResponderEliminarParece que Villapalofrío es aún el espacio de lo imposible. Habrá que encontrar donde está.
ResponderEliminarAbrazos, siempre
Hola Amando, bienvenido a este espacio de lo imposible. Es lo bueno de la ficción, permite al narrador contar las cosas desde su punto de vista mágico, único. A veces el autor lo único que hace es dejarse ir. Saludos.
EliminarUn saludo Nel
ResponderEliminarHola Emilio, bienvenido a este blog.
Eliminarme deleitan tus escritos
ResponderEliminarsaludos desde
el calor de Miami
Hola Recomenzar, es un gran honor que mis escritos gusten, para eso se escribe. Recibe mis saludos desde el fresco de Asturies.
Eliminarhola Nel
ResponderEliminaral leerte he econtrado ese hilo de humanidad que me gusta leer, así sea el género que sea, así como también una denuncia a la realidad fuera de las letras, el ser humano parece que pierde su pasión y convivencia , en alas del dinero y todo se robotiza
el amor resiste en la prencia vívida de la anciana de este relato y de ese pueblo que entendió quererla
un gusto pasar
saludos
Hola Mabel, a veces el amor está escondido en los sitios más extraños. Allí donde hay una persona tiene que haber amor, aunque sea a ella misma. El amor de esta anciana me ha vaciado cuando lo tuve que escribir. Ha sido mágico. Te hace sentir como escritor que las letras tienen vida. Saludos.
EliminarSer fiel a un sueño es lo importante, y como vos decís, si lo sentís y lo "ves", es magia. Y es inmensa.
ResponderEliminarSaludos, Nel. Muchos.
Hola Luna, la magia es la que hace que sigamos para adelante con nuestros sueños. Saludos.
EliminarMUY BUENO ESTE BLOG
ResponderEliminarGracias Juan Antonio, es un placer tenerte en él. Pasa y visita cada rincón que desees. Saludos.
EliminarAmores como de la ciudadana de la Villa que nos cuentas, conmueven y animan abrazar a nuestra compañera, como un suerte de compensar a tu protagonista. Porque como ella seguro existen muchas
ResponderEliminarFelicitaciones Nel.
Gracias Jorge Luis, las historias se repiten, aunque todas con sus matices. Esta en concreto me ha encantado el proceso de escritura, ha sido intenso. Saludos.
Eliminarme recordaste dos canciones , una de Serrat (Penélope) y otra de Mocedades ( Le llamaban Loca)
ResponderEliminarpor amor se han cometido las más audaces empresas y también los más horribles intrigas
saludos